En este blog te hemos contado cómo lanzar tu tienda en línea, cómo elegir plataforma y cómo prepararte para la temporada alta. Hoy te queremos contar algo diferente: una historia real de las que están detrás de todo eso.
Chio y Roberto son dos de los fundadores de Jumping Panda. Pero antes de eso — y todavía hoy — son los fundadores de Kuppani, un negocio de tazas personalizadas que nació en un local rentado en Metepec y que hoy tiene sus tazas en todos los continentes. Cerraron su tienda física al público para aventurarse al e-commerce, con todos los miedos que eso implica. Cuando te decimos que entendemos tus miedos, es porque los vivimos en carne propia.
Aquí la historia, contada por Chio 👇
A veces uno se pregunta: "¿cómo puedes transformar algo tan 'simple' en algo 'maravilloso'?" ¡La respuesta es simple: creer, transmitir, transformar y aventarse!
¿De qué estoy hablando? 🤨 Te contaré…
Kuppani surgió hace ocho años. Nos aventuramos a ponerle un nombre e incluso a diseñar (sin experiencia) un logotipo. No sabíamos tal vez nada de tazas, pero lo que sí sabíamos es que seríamos algo en un futuro.
Nuestro primer nombre fue Dovana. Abrimos al público el 2 de febrero del 2013, en un pueblito pintoresco que a mí no me traía nada mágico porque toda la vida he vivido ahí pero que a mi socio le daba un sentido de hogar, de calidez y de querer explorar el qué pasaría si…
Dovana en ese entonces fue el resultado de trabajos mal pagados, de buscar oportunidades y no encontrarlas. Fue el resultado de una pareja que quería estar junta y hacer algo grandioso en la vida. Un día, caminando por el pueblito entre semana — cuando en teoría deberíamos estar trabajando — nos topamos con un local en el centro que decía "SE RENTA". Sin titubear llamamos, y sin pensar lo rentamos. ¿Qué pasaría? No lo sabíamos. Lo que sabíamos era que teníamos un lugar y que de algo teníamos que vivir 😱. Tal vez las cosas no las hicimos "correctamente", pero si algo hemos aprendido es que nunca se aprende en cabeza ajena.
Iniciamos con lo que conocíamos, lo básico: un local, abrirlo de lunes a domingo, atenderlo nosotros, vender regalos y esperar a que la gente llegara a comprar. Durante dos años no vivíamos mal — "sacábamos" lo de la renta, teníamos comida, y al cierre del día mi socio me acompañaba caminando hasta mi casa. Pero traíamos un "algo" que nos inquietaba y no sabíamos 😨 qué era.

Cuando decidimos especializarnos en tazas
No sé qué pasó honestamente, pero un día dejamos de estar en el local, dejamos de esperar gente, y las cosas se acomodaron. Empezamos a ver que los regalitos no eran lo nuestro y que teníamos un producto estrella: uno "común" del que podíamos hacer una obra maestra.
Y así inició un nuevo viaje 🙃, entre mi necedad de no soltar los "regalos" y el pleno convencimiento de mi socio de que las tazas eran lo nuestro. Nos pusimos a investigar y a estudiar 📚. Aprendimos a hacer un trazo en la computadora, a dibujar un muñeco para plasmarlo en una taza. Recuerdo que al principio nos tardábamos casi un mes en hacer una sola taza. Con el tiempo perfeccionamos la técnica de trazo, grabado y pintado — y pasamos de un mes a solo tres días.

Nos volvimos, en ese lugar pintoresco, el lugar de las tazas. Los visitantes pasaban y se llevaban una taza grabada y pintada por nosotros. Llegaron practicantes de diseño interesados en estar con nosotros, artesanos que confiaron en el proyecto y nos hornearon tazas, lugares interesados en vender lo nuestro.
Un souvenir, un artículo de vitrina, un "está chida", un "la usaré siempre", un "¡ay no!, se rompió mi taza, quiero una idéntica", un "le pondré mi nombre para que no se la lleven en la oficina"… son frases que hemos escuchado durante todo este tiempo. Y cuando ven el resultado final, siempre terminan con una sonrisa. Esa sonrisa significa que logramos transmitir el sentimiento Kuppani: transformar una simple taza en TU TAZA.

El gran salto: cerrar la puerta para abrirle al mundo
Pasaron cuatro o cinco años cuando nos vimos con ganas de hacer algo más, de salir de la caja. Nuevamente yo renuente al cambio drástico, y mi socio con ideas que en mi cabeza aún no cabían — pero ambos en la misma sintonía de hacer Kuppani grandioso.
Ocho años después, hemos cerrado nuestra ubicación al público (aunque nuestro gran equipo sigue trabajando a puerta cerrada) y nos hemos aventurado al mundo del e-commerce — yo con miles de miedos, y me imagino que mi socio también 🤭. Cada uno nos hemos puesto a estudiar y a especializarnos en lo que nos gusta de Kuppani. El objetivo: seguir transmitiendo lo que teníamos en nuestra ubicación física, pero ahora a miles de personas más, a nivel nacional e internacional.
Y cuando nos dimos cuenta… nuestras tazas habían viajado por el mundo: han llegado a todos los continentes, a más de 100 países, y estamos en casi todos los estados de la República Mexicana. Parte de nuestra tarea se había cumplido: hacer de tu hogar un lugar de recuerdos Kuppani.
Transformar algo "simple" en "maravilloso" no es imposible. Simplemente creíamos — y seguimos creyendo — en nuestras TAZAS. Metepec, el pueblo mágico que nos vio crecer, es el lugar que nunca olvidaremos, porque ahí iniciamos nuestra historia 🙂.
Queremos que cuando te sientes con una taza Kuppani — en tu casa, en tu cafetería preferida, en tu oficina — disfrutes cada momento y lo recuerdes con una GRAN SONRISA. Porque en esta vida se trata de SONREÍR, de DISFRUTAR y de PASARLA BIEN.

Lo que esta historia enseña (y por qué está en este blog)
La historia de Kuppani resume varias cosas que repetimos mucho por aquí:
- Especializarse gana. Dovana vendía "de todo" y sobrevivía; Kuppani se enfocó en un solo producto y despegó. Encontrar tu producto estrella vale más que tener el catálogo más grande.
- El e-commerce no borra tu esencia: la multiplica. El miedo más común al vender en línea es "perder el trato personal". Kuppani cerró su puerta física y hoy transmite esa misma experiencia a clientes en más de 100 países.
- La transición no es de un día para otro. Detrás del salto hubo estudio, especialización y equipo. Migrar al e-commerce es un proceso — la tienda en línea de Kuppani hoy corre sobre Shopify, y el camino se construyó paso a paso.
- Los miedos no se quitan: se cargan y se avanza. "Yo con miles de miedos" — y aun así, tazas en todos los continentes. Si estás esperando dejar de tener miedo para empezar, vas a esperar para siempre.
Si Kuppani pudo pasar de un local en un pueblito a venderle al mundo, tu negocio también puede dar el salto. Y no tienes que hacerlo solo: nosotros ya recorrimos ese camino. En Jumping Panda, saltamos contigo 🐼.
Conoce las tazas de Kuppani en kuppani.com.
Agenda tu diagnóstico gratis y platícanos tu historia — te decimos por dónde empezar, sin compromiso.
Quiero mi diagnóstico gratis →