Antes de la pandemia traíamos la cosquillita de tener nuestra página, y un día dijimos: "¡Ya, ahora sí lo vamos a hacer bien!". Buscamos una empresa, confiamos… y terminamos pagando más de $100,000 pesos.
No es que fueran malos. Pero en el camino aprendimos varias cosas que nadie te dice antes de soltar la lana 💸. Te las compartimos para que tú no tengas que aprenderlas de la misma forma.
Lo que nadie te cuenta
1.Una página bonita no es una página que vende.
Que se vea increíble no significa que convierta. Si no está pensada para guiar al cliente hacia una acción (comprar, escribir, agendar), es solo un folleto caro.
2.Una página web no es lo mismo que un e-commerce.
Son cosas distintas. Una página informa; un e-commerce vende, con catálogo, carrito, pagos y envíos. Pagar por una cuando necesitabas la otra es uno de los errores más comunes.
3.La gente no llega sola.
Tener la página lista es apenas el principio. Sin una estrategia para atraer tráfico (SEO, anuncios, redes), tu sitio puede quedarse vacío por más bonito que esté.
4.Una página necesita mantenimiento constante.
Una web que se publica y se abandona pierde posicionamiento, rendimiento y visibilidad con el tiempo. Mantenerla sana no es opcional.
5.Cuidado con los tiempos y los costos ocultos.
A nosotros nos tardaron años en entregar. Pregunta siempre por plazos realistas y por lo que sí incluye el precio antes de firmar.
Qué revisar antes de invertir en tu página
Si estás por contratar a alguien, checa bien qué necesitas antes de soltar la lana. Esta lista te ayuda:
Lo que hoy hacemos diferente
Todo esto lo aprendimos en carne propia. Por eso en Jumping Panda no te vendemos una página: te ayudamos a que funcione. Te escuchamos, te orientamos y construimos algo pensado para vender, no solo para verse bonito. En Jumping Panda, saltamos contigo 🐼.
Agenda una asesoría gratuita y platícanos de tu proyecto.
Quiero mi asesoría gratuita →