Omar estudió informática y empezó trabajando en finanzas. A los 24 o 25 años tuvo un negocio familiar que se vino abajo y lo dejó con graves problemas económicos y legales. Después vendió todo para irse a España a estudiar una maestría, y volvió a México a los 40 sin trabajo. Hoy es socio fundador de Kaab Solar, una empresa de energía solar que lleva unos 12 o 13 años en operación.
Lo curioso es que cuando empezó, no sabía nada de energía solar. Esta es una historia sobre empezar de nuevo, sobre estudiar para ponerte al nivel de tus clientes y sobre los hábitos que lo han sostenido.
Los problemas que enfrentó
1.Perder tu primer negocio
Omar tenía una posición económica estable y una empresa a los 24 o 25 años, y pasó por la crisis económica de 1994 en México. Perdió todo. Él lo cuenta como un fracaso multifactorial: la economía, la política, y también su falta de experiencia y de madurez profesional. Dice que fue un antes y un después, y que no fue "para mal": de ahí salió quien es hoy.
2.Empezar de nuevo desde abajo
Después de esa caída se fue a trabajar a Guadalajara, "por obligación más que por decisión". Había tenido personal a su cargo y solvencia económica, y le costó adaptarse a empezar otra vez desde abajo. Rescata el apoyo de su familia y de amigos de toda la vida, que estuvieron pendientes en esos momentos tan difíciles.
3.Que tu trayectoria no encaje en los "parámetros"
Años después, ya con unos 40 años, estaba sin trabajo en México. Había pasado dos años en Madrid y dos en Canadá, y los reclutadores veían a una persona que parecía inestable. Pasó varias entrevistas y no avanzaba, y necesitaba trabajar para comer.
4.Emprender sin saber del tema
Un amigo le sugirió hacer instalaciones de paneles solares para una empresa francesa. Esa fue su primera incursión en el comercio internacional y en energías renovables. Cuando empezó, no tenía ni idea de qué era la energía solar, y en los primeros clientes tuvo que hablar de watts y voltios que apenas dominaba. Su fortuna: en México casi nadie sabía de energía solar, así que todos estaban en el mismo nivel de desconocimiento.
5.Sentir que no puedes crear tu propia empresa
Omar pensaba que no podía fundar su empresa porque no tenía los recursos económicos ni otras cosas, y que debía seguir trabajando para alguien. La necesidad lo llevó a hacerlo. Ese fue para él un cambio de paradigma: "sí puedo crear mi propia empresa, ¿por qué no?".
6.Constancia: terminar lo que empiezas
Omar reconoce que todavía lucha con los hábitos. Por ejemplo, cuando hace sus cuentas del mes en una hoja de cálculo, se esfuerza por no pararse hasta terminar, porque algo que tomaría 30 minutos puede terminar en cuatro horas si lo interrumpes.
Lo que aprendió (y que te puede ahorrar años)
1.Capacítate siempre, aunque ya tengas tu empresa
Su consejo principal para quien empieza es que no necesitas saberlo todo para iniciar, pero sí necesitas capacitación y ganas de aprender sobre lo que vas a hacer, para poder hablar con tus colegas, clientes y proveedores. Dice que empresario no significa dejar de estudiar: hay que seguir estudiando, y que te apasione.
2.Trabaja por productividad, no por horas
En su primer empleo, la oficina cerraba a las 5:30 y el jefe les exigía llegar a trabajar, no a prolongar el café. Había un carrito de café y otro de refrescos que pasaba por los escritorios, para evitar convivencias largas. Omar cree que más horas no te dan más productividad, sino menos, y que tener tiempo para ti, tus amigos y tu familia es parte de rendir mejor.
3.Optimiza tus costos
En Monterrey trabajó con un jefe con cultura de optimización de costos. No es ser codo, aclara: es revisar tus costos y presupuestos constantemente, algo que a veces no nos viene a la mente.
4.Construye hábitos pequeños
Omar se despierta levantando los trastes de la noche anterior, algo automático que le ayuda a arrancar el día, medita por la mañana y estira. También procura recoger de inmediato lo que tira, para no juntar diez cosas después. En la plática salió el libro Hábitos atómicos, que habla de la fuerza de repetir pequeños hábitos todos los días.
5.Cuida tu cabeza como cuidas tu cuerpo
Omar va regularmente con un psicólogo, igual que iría a un fisioterapeuta si le duele un tobillo. Cree que los profesionales están para hacernos las cosas más fáciles y que hay que equilibrar lo mental con lo físico.
6.Rodéate de gente distinta y confía en tu equipo
Después de 25 años de escalada en roca y montañismo, Omar dice que esos deportes le enseñaron confianza, apoyo mutuo y trabajo en equipo, valores que se trasladan a un negocio. También valora tener amigos empresarios, académicos y de todos los giros, porque se retroalimentan con sus experiencias.
“Sí se necesita tener la capacitación y las ganas de aprender de lo que quieres hacer.”
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