Christian estudió informática administrativa y empezó en un call center. Hoy lleva más de 20 años en tecnología e infraestructura y es gerente. Se describe, más que como informático, como alguien especializado en atención al cliente, interno y externo.
En el episodio platicamos de su trayectoria: de vender por teléfono a coordinar proyectos, de aprender a ser gerente "a golpes" y de un negocio propio de papas estilo holandés que la pandemia volvió insostenible. Su lema es sencillo: hay que perderle el miedo al cambio.
Los problemas que enfrentó
1.Creer que ya llegaste a tu techo
Hace 10 años, Christian pensaba que su carrera ya había llegado al "Everest" y que de ahí solo había bajada. Estaba equivocado: subió tres o cuatro escalones más, y cada uno le cambió la perspectiva sobre la empresa, el negocio y su propio trabajo.
2.Trabajar solo por cumplir el horario
Antes pensaba como mucha gente: llegar a las 9 y salir a las 6. Hoy, desde el lado de quien dirige, valora a los colaboradores que dan un plus: los que antes de irse preguntan "¿con qué más te ayudo?". Dice que no está mal tener horario, pero que tus jefes se fijan en quien muestra esa proactividad.
3.Clientes urgentes, enojados o con prisa
En el call center trabajó en ventas y después en el área de quejas, donde tenía una meta: de cada 10 llamadas, convencer a ocho clientes de no cancelar su seguro. Ahí aprendió tolerancia y negociación. En su siguiente empresa coordinaba entre almacén, ingenieros y clientes, y se volvió "el pegamento" entre todos.
Una lección que repite: entender por qué le urge al cliente. Un correo atorado puede costar millones a la empresa, así que no es lo mismo cinco minutos de un servicio. Su regla es no colgar sin dar una respuesta, y quedarse con el caso hasta que se resuelva.
4.Convertirte en gerente sin saber dirigir
Su primer puesto de gerente lo vivió "a golpes": no sabía ser gerente, la gente no le hacía caso y no se ponía firme. Un día notó que ni su propio jefe lo veía como gerente. Dice que fue una señal de que no estaba listo, y se cambió de empresa.
En su siguiente trabajo llegó mejor preparado, con reglas claras y explicando a su equipo el porqué de cada petición. Una frase de otro jefe lo marcó: "no hay que ser un tirano, pero tampoco hay que ser su papá".
5.Dejar de hacer lo que sabes hacer
Christian empezó arreglando computadoras: formateaba laptops y cambiaba discos duros. Hace unos 10 años que ya no toca un tornillo. Con cada ascenso, la empresa le pide cosas distintas: informes, contratos, presupuestos y planes estratégicos de tres a cinco años.
6.Emprender sin respaldo ni acuerdos
Tuvo un negocio de papas estilo holandés mientras trabajaba, como una segunda fuente de ingresos. Iba bien, pero llegó la pandemia y se volvió insostenible. Su lección más importante: solo no puede. Dependió de su mamá, amigos y familiares para operarlo mientras él trabajaba.
También aprendió, por un consejo de un jefe, que en los negocios hay que "firmar tu divorcio antes de firmar el matrimonio".
7.Cambios que llegan sin avisar
Christian ha vivido proyectos que terminan y puestos que se acaban. Una vez llegó a trabajar por la mañana y a las 10 ya estaba en la oficina de un abogado para firmar su salida. Duele, y también la pérdida económica, pero lo toma como un aprendizaje: "cambio de velocidad, no reversa".
Lo que aprendió (y que te puede ahorrar años)
1.Firma tu "divorcio" antes del "matrimonio"
Si vas a asociarte, aunque sea con un amigo, ponlo por escrito antes de empezar: cuánto pone cada quien, qué responsabilidad tiene cada uno, qué pasa si el negocio crece y qué pasa si truena. El dinero puede arruinar una amistad si no hay reglas claras. Y como no todos sabemos de contratos, busca a un abogado, un contador o a quien ya lo haya hecho.
2.Pierde el miedo al cambio
Es su segundo pilar. Un cambio puede ser de trabajo, de ciudad o de responsabilidades. Si ya no estás a gusto, manda tu currículum: él llegó a mandar unos 50 a la semana, y quizá solo dos te llamen, pero uno puede ser el bueno. El cambio, dice, siempre debe ser un pequeño salto hacia arriba.
3.Prepárate y levanta la mano para capacitarte
Su primer pilar es prepararse: estudiar, certificarte y pedir cursos en tu empresa. Lo operativo lo aprende cualquiera, pero las habilidades blandas, como negociación, administración del tiempo y atención a clientes, son las que te abren la puerta a puestos de liderazgo.
4.Aprende inglés
Su tercer pilar es el idioma. Dice que su primer ascenso se lo ganó a compañeros con más antigüedad porque el puesto requería escribir y hablar a diario con gente de otros países. Recomienda perderle el miedo: ver series sin subtítulos o con subtítulos en inglés, escuchar audiolibros y absorber poco a poco.
5.Atiende como quisieras que te atendieran
Su método: escuchar, dar una respuesta que tranquilice y darle seguimiento personal al caso. Cuenta que hay clientes que piden que los atienda solo él, porque sienten que los entiende. Para él, el trato humano y la paciencia son la base de cualquier servicio.
6.Trabaja para vivir, no vivas para trabajar
Es la pregunta que se hace para equilibrarse. La empresa es fría, piensa en números, y debe ser el medio para llegar a tu vida personal y a tus metas. Comprométete, pero conoce tu límite.
“En los negocios tienes que firmar tu divorcio antes de firmar el matrimonio.”
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