Thalia estudió contabilidad para seguir los pasos de su papá, pero desde niña vestía a sus muñecas y le encantaba la moda. Con los años, una persona cercana le preguntó por qué no ponía una boutique. Con "todo el miedo del mundo" lo hizo, y hoy Love Boutique lleva más de 10 años en el mercado.
Su historia incluye cambios de local, sesiones de fotos y pasarelas con conductoras de televisión, y también el golpe que llegó con la pandemia. Nos contó con franqueza qué salió mal, cómo se levantó y qué haría hoy antes de volver a invertir.
Los problemas que enfrentó
1.Cuando todo el mundo opina que no te muevas
El primer gran reto de Thalia fue cambiarse de un local pequeño a uno mucho más grande. Todos le decían: "quédate donde estás, ahí estás bien, ¿para qué quieres algo más grande?". Ella caminaba por la calle, vio un local y al día siguiente decidió dar el paso. Fue un riesgo que le salió bien, pero recuerda que la gente siempre opina.
2.Una inversión enorme justo antes de un golpe que no controlas
Su negocio estaba en su mejor momento. Vestía a conductoras de televisión, hacía pasarelas, sesiones de fotos y hasta le hablaron de hacer pasarelas en Nueva York. Estaba a punto de rentar un local en Ciudad de México y decidió hacer una gran inversión en mercancía.
Su papá le advirtió en noviembre que no invirtiera porque venía algo grande. Ella no lo creyó. La mayor parte de ese pedido eran vestidos largos de fiesta para bodas y XV años. Llegó la pandemia, y ese dinero se quedó parado mucho tiempo. Thalia lo reconoce: el error fue la ambición.
3.Perder casi todo de un día para otro
Para ella, la pandemia fue "como un tsunami" que arrasó con su vida: el negocio, su rutina de eventos y también su vida personal. Los negocios cerraron, tuvo problemas dentro del negocio fuera de su control y tuvo que aceptar soltar cosas, entre ellas cambiarse de ubicación.
Necesitó muchísima resiliencia para reestructurar todo otra vez. Habla de una fortaleza mental que se crea y de que la pasión es lo que te regresa cuando quieres rendirte.
4.Que te digan que ya no tienes ganas de crecer
Hoy su local es más pequeño. Alguien le dijo una vez: "¿no tienes ganas de crecer?". No supo qué responder en el momento, pero su respuesta interna fue que lo va a volver a lograr con toda la experiencia que ya tiene. Para ella, todos tenemos caídas, y lo importante es no vencerse.
5.Estructurar y sistematizar el negocio
Cuando le preguntamos qué es lo más complejo de emprender, no dudó: estructurar una empresa, darle forma para que funcione por sí sola y sistematizarla. Eso lleva muchos años, dice.
Otro dolor de cabeza es la importación de ropa a precios accesibles, porque importar es carísimo. El cliente solo ve la prenda colgada y probándose, pero no todo el proceso detrás.
6.Vivir la montaña rusa de las ventas
Ser emprendedora significa no tener un sueldo seguro. Si vendes hoy, estás feliz; si no vendes nada, el ánimo se cae. Thalia dice que hay que trabajar mucho la estabilidad emocional, también para lidiar con el rechazo de clientes a los que no les gusta tu producto.
Lo que aprendió (y que te puede ahorrar años)
1.Arriesga, pero con información
Ya no se aventó a ciegas. Ahora cada inversión grande la decide con un estudio previo y con información que recopiló. No es lo mismo arriesgarte a lo loco que arriesgarte de forma calculada, y ella ya tiene la lección.
2.Cambia los planes, no la meta
Thalia dice que su meta es la misma desde que empezó a hacer negocios. Pase lo que pase, incluso una pandemia, la meta no cambia: se ajustan los planes. Mientras tengas claro a dónde vas, vas a encontrar la manera de salir adelante.
3.Escribe tu plan de negocios
Para quienes apenas empiezan, su consejo es aterrizar el sueño en papel, hacer un plan de negocios, romper las creencias limitantes y asesorarse con expertos, porque nadie puede tener todo el conocimiento. Incluso en la era digital, dice que escribir a mano le ayuda a tener las ideas más claras.
4.Organización, disciplina y descanso
Para equilibrar su vida, tenía una rutina muy clara: hora de levantarse, ejercicio, comida y trabajo. También pide que los fines de semana te des un espacio y te olvides del trabajo, y que tu pareja, si la tienes, entienda que un negocio es demandante y se comuniquen.
5.Primero tú
Una de sus lecciones de la pandemia fue dejar de ponerse al final: primero está ella, su trabajo interno, su salud, ejercicio, lectura y disciplina. Cuando tú estás bien, lo demás empieza a fluir y se abren puertas.
6.Tu mayor logro es el efecto en tus clientes
Lo que más le llena es recibir mensajes como "mi vestido fue un hit, me veía increíble". Para Thalia, la moda va más allá de la ropa: cuando una persona se ve bien en el espejo, se siente más segura para lograr sus objetivos.
“Cambia los planes, pero no cambies la meta.”
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