Este fue el primer episodio de Pandas Creativos: nosotros mismos, Chio, Erci y Roberto, nos presentamos antes de empezar a entrevistar a otros emprendedores. Chio y Roberto llevan 12 años emprendiendo juntos, desde un local en el centro de Metepec donde vendían bolsitas de dulces hasta tazas personalizadas, cafeterías y comercio electrónico.
Jumping Panda nació en febrero, cuando una amiga les dijo: "aviéntense a dar cursos". Hoy enseñan a vender en internet, y Erci, que se unió como tercera socia, completa el equipo. En este episodio cuentan lo que aprendieron en el camino, con errores incluidos. Si estás empezando, ahórrate años leyendo esto.
Los retos que han enfrentado
1.Esperar a que todo quede perfecto
En casi todos sus negocios, dice Roberto, se concentraron en el logotipo, la tipografía y la presentación, buscando que todo quedara extremadamente perfecto. La realidad es que nunca va a quedar perfecto. Su consejo: ya lánzate; si algo falta, nadie te va a juzgar.
2.Quedarte esperando en tu negocio a que lleguen los clientes
Roberto pasó mucho tiempo "plantado" en su local en Metepec. Un amigo le dijo que tenía que salir a vender, porque ese es el propósito de un negocio. Cuando salió, descubrió otro mundo: compradores, empresas y contratos.
Le costó. Logró un contrato de venta de tazas con una empresa, pero lo "batearon" más de 50 veces y tuvo que ir y venir unas 10 veces para entregar el primer pedido: por falta de documentos, de una orden de compra o de otras cosas. Terminó la historia con la satisfacción de haber "cazado" al comprador hasta lograrlo.
3.Dudar de que se puede vender por internet
Chio confiesa que durante años no creía en el comercio electrónico: "¿cómo van a ver el producto?". Roberto llevaba años con esa pasión, pero le daba miedo porque parecía complejo y caro, y reconoce que al inicio invirtió muchísimo dinero. Hoy sabe que no hace falta tanto.
La pandemia los obligó a probar: o vendían o no comían. Empezaron a vender incluso un pay a nivel nacional, y aprendieron cómo empacar, enviar y cuidar el producto hasta que llegue bien.
4.Que un negocio que va bien tenga que cerrar
Chio tuvo cafeterías que ya funcionaban y a las que la gente conocía por su trabajo de servicio y networking. Cuando llegó la pandemia, tuvieron que cerrar. Pasó por todas las fases del duelo, pero hoy cree que, sin la pandemia, tendrían más sucursales, y se aplaude por lo que construyó.
5.Sentirte un impostor
Chio reconoce que a veces se siente un fraude y se pregunta "¿qué he hecho en la vida?", aunque lleve 12 años emprendiendo. Su respuesta es creérselo: "yo lo hice". Erci recuerda que de niña fue penosa e insegura, y que vender chicharrones afuera de la escuela fue uno de sus mayores logros, porque se demostró que podía.
6.Compararte con otros
Chio advierte que hay que ver a tu competencia, pero no compararte con ella: tú tienes un diferenciador que solo te caracteriza a ti, y que llevarás a cualquier negocio que tengas.
7.Equilibrar la vida y la culpa
Chio cuenta que desde que tiene hijos le cuesta desconectarse: cuando graba, piensa que debería estar con ellos, y cuando está con ellos, que debería trabajar. Su mensaje para quienes viven lo mismo: no tengas culpa, estás haciendo lo mejor que puedes.
Lo que han aprendido (y que te puede ahorrar años)
1.Sal a vender
Es el consejo de Roberto: pónganse a vender su proyecto, todo lo demás se va a ir acomodando. Una vez que hay ventas, hay ingresos para mejorar todo, y la gente se va sumando. Si se hubieran quedado sentados esperando, dice, no estarían donde están.
2.Empieza aunque quede feo
A Roberto le ayudó una idea que escuchó: "alguien ya lo hizo feo y le está yendo bien". Dice que la perfección es el enemigo de empezar. Se refiere a animarte, no a hacer las cosas mal.
3.Forma un equipo que se complemente
Roberto es el que investiga, calcula costos y se encarga de la logística. Chio y Erci aportan la parte creativa y la atención al cliente. Los negocios que han funcionado mejor, dicen, son aquellos en los que cada quien agarró su papel y es experto en lo que le gusta.
4.Comparte lo que sabes
Jumping Panda nació de querer compartir lo aprendido para que el camino de otros sea más corto: no 12 años, sino quizá 12 meses. Erci recuerda que Chio le enseñó: dalo, y se te va a regresar multiplicado.
5.Aprende a desconectar y a priorizar
Para Roberto, lo más importante para equilibrar es saber desconectar: leer, caminar, jugar con tus hijos. Erci usa una agenda con colores y le da a su familia siempre su propio color, para no perder de vista lo importante. También recuerdan que descansar es productivo.
6.Nunca es tan temprano ni tan tarde
Erci ofrece una imagen para dar el primer paso: cuando estás parado y te inclinas, el cuerpo da el siguiente paso o te caes, y si te caes, te levantas y sigues. Se puede empezar a los 15 años o a los 70, dice, desde casa y con lo que tengas.
“Pónganse a vender su proyecto: todo lo demás se va a ir acomodando.”
¿Te está pasando algo parecido?
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